A veces pienso que me gustaría haber sido hombre.
No tendría que sufrir cada mes el desequilibrio hormonal que nos causa la regla. Ellos no saben lo vulnerables que nos podemos llegar a sentir. La sensibilidad se nos dispara hasta el infinito, y somos capaces de llorar por perder la pareja de un calcetín. Y qué hablar de los dolores, esos que se sienten en lo más profundo de nuestro ser, que parece literalmente que nos están rajando por dentro, y que nos hace retocernos en la cama, en posturas casi imposibles, intentando que ese dolor pase lo antes posible o que al menos sea menos insoportable, mientras lloras porque no aguantas ni un segundo más esa tortura a la que tu propio cuerpo te somete. La incomodidad del sangrado, cuando por fin te decides a levantarte y parece que brota de tí un riachuelo, e intentas andar normal para aparentar que no ocurre nada, aunque a mí por lo menos siempre me sale una mueca de incomodidad, soy demasiado expresiva, y si estoy en confianza digo en voz alta: "!ay dios, que me desangro¡", aunque soy atea. Hay veces que piensas que vas a terminar con anemia o que te estás descomponiendo por dentro.
No tendría que sentir tampoco los dolores del parto. No soy madre, pero sí me gustaría serlo algún día, y siempre que mis abuelas o alguna mujer ha hablado sobre el día que dio a luz, parecía una odisea de terror. Gritos, dolores insoportables, llantos, sudores... Un tormento que en algunos casos puede durar horas o incluso días. Claro, una vida con una cabecita más bien grande está saliendo de tí por un sitio que más bien es estrecho, el dolor tiene que ser tremendo, todas las que aún no hemos pasado por ese proceso siempre hemos oído hablar de las contracciones y dilataciones, y la verdad esque nunca nos lo han contado como algo agradable.
No tendría que sentir miedo al andar sola de noche por la calle. Siempre he sido muy pajarito libre que quiere volar sin que nadie le moleste, pero avisa cuando llegues a casa. Y aviso. Tiene que ser una maravilla poder salir a cualquier hora a pasear sin sentir ninguna amenaza, sin sentir miedo cada vez que un hombre se aproxima a tí o va a cruzarse contigo, sobre todo si es en la oscuridad o por alguna calle solitaria. Durante las horas de sol, solemos bajar la guardia, porque la calle está repleta de gente y en la mayoría de los casos, si sucediera algo, no quedaría más que en un susto, pero no estamos fuera de peligro. Tampoco es justo que tu familia y tus amigos tengan que vivir con esa intranquilidad hasta que llegas a casa y les dices que llegaste bien, dando por hecho con esa frase que hay mujeres que no llegan bien, o que no llegan. O cuando se les pone el corazón en un puño porque no contestas, o porque se te ha apagado el móvil; o cuando se te pone a tí porque tienes hermanas, y amigas, y deseas con todas tus fuerzas que estén a salvo.
No me sentiría una potencial víctima cada vez que veo en las noticias que otra mujer ha sido asesinada a manos de su pareja o ex pareja, o que ha sido violada, o que ha sido agredida de la manera que sea por el hecho de ser mujer. Se me parte el alma. Y pensar que la próxima puedes ser tú, o tu hermana, o tu amiga.
Tampoco tendría que sentirme discriminada en la búsqueda de empleo, ni soportar esas preguntas incómodas a las que seguro que a todas alguna vez nos han expuesto: "¿tienes hijos?", "¿tienes pareja?". No sabía yo que para llevar bandeja era indispensable preguntarte sobre tu vida privada. O soportar que aún sigan contratando a más hombres que mujeres, como si ellos fueran más capaces que nosotras, o que los salarios sean más altos para ellos. Claro, porque las mujeres son el...
¿sexo débil?, y una mierda.
Nos han intentado callar, nos han acusado de exageradas, nos han restado credibilidad, nos han quemado en la hoguera por brujas, nos han lapidado por infieles, nos han hecho creer que no valemos nada por ser madres solteras, nos han prohibido estudiar en la universidad, nos han hecho creer que leer no era cosa de chicas, que hay que llegar virgen al matrimonio, nos han prohibido votar, nos han prohibido divorciarnos, administrar el dinero sin el consentimiento del marido, nos han prohibido trabajar, nos han hecho creer que la mujer tiene que estar en casa limpiando y criando niños. Nos han discriminado, y nos siguen discriminando, violando y asesinando.
Y a pesar de todo aquí seguimos, en pie, luchando, sin rendirnos. Alzando la voz cada vez más. Reclamando lo que nos corresponde y que siempre nos ha sido negado. Exigiendo que se nos de nuestro lugar. Más unidas que nunca.
No vamos a callar más. No estamos hechas para obedecer, sino para ser libres, para elegir lo que queremos en nuestra vida, sin que nadie venga a decirnos lo que está bien y lo que está mal, o lo que es moral o no.
No podemos cambiar nuestra anatomía, pero sí queremos ser comprendidas. No nos inventamos el dolor. Duele, y mucho. Que no nos digan que somos unas exageradas o que nos gusta quejarnos. Y que se tenga en cuenta.
Sí podemos cambiar todo lo demás. Creo que toda mujer es una guerrera, una fuerza imparable capaz de arrasar con todo lo que se le ponga por delante con el único objetivo de defender sus derechos y alcanzar sus sueños. No podemos permitir que nada nos pare, no podemos permitir que nadie nos corte las alas, ni que sigan matándonos y encima echándonos la culpa porque "es que lo iba buscando", "mira como iba vestida". No señores, nos vestimos como nos sale de los cojones. Igual que vosotros. La diferencia es que nadie viene a intimidaros.
Queremos que nos dejen ser, libres.
Porque nunca lo hemos sido, y aunque haya gente que piensa que la situación no va a cambiar y que siempre habrá discriminación, y mujeres maltratadas y asesinadas, yo sí creo en el cambio. A pesar de todo creo en el progreso, en la humanidad, en un mundo mejor, en un futuro sin machismo, no pienso que sea una utopía. El hecho de nacer con vagina no quiere decir que tengamos que ser menospreciadas o denigradas. Creo en la igualdad. Feminismo es igualdad.
No, no me gustaría haber sido hombre.
Soy guerrera, soy mujer, soy feminista y soy imparable.
Tienes mucha razon, hay que seguir luchando por la igualdad. Estoy de acuerdo con casi todo lo aue has ducho y la situacion puede cambiaf, hay que seguir intentandolo.
ResponderEliminar